Estaba cantado, pero faltaba la confirmación. El hasta ahora coordinador general de Izquierda Unida en Castilla-La Mancha y miembro del PCE, Cayo Lara, será el encargado de sustituir a Gaspar Llamazares al frente del partido. Su primera acción como líder ha sido llamar a la huelga general en protesta por la política económica puesta en práctica por el Ejecutivo español.
Comunista, al menos de partido, y anticapitalista acérrimo, toma las riendas de una formación en crisis y se enfrenta al reto de conciliar las distintas 'sensibilidades', como les gusta a ellos decir, que se encuentran en Izquierda Unida. Consciente de su nuevo cometido, en el discurso previo a su designación, dejó claro que será el "primus inter pares" (el primero entre iguales), el candidato de una Izquierda Unida "de todos y todas" en la que "nadie sobra".
Oriundo de Argamasilla de Alba —el pueblo donde supuestamente fue escrito El Quijote—, algunos consideran que el perfil de Lara es más bien "bajo", una crítica que él asume con humor e incluso con orgullo, ya que se considera un verdadero "hombre del campo", alejado de la maquinaria del Partido Comunista en el que milita desde hace ya muchos años.
En realidad, su nombre era el de un perfecto desconocido hasta que empezó a escucharse hablar de cierto constructor apodado 'el Pocero', que hizo correr ríos de tinta el año pasado. Desde ese momento, Lara se convirtió en fiel valedor del alcalde de Seseña, Manuel Fuentes, donde el pocero construyó una polémica urbanización, el Residencial Francisco Hernando, en cuya construcción se detectaron varias irregularidades.
La de Lara se convirtió en la candidatura más fuerte para relevar a Llamazares desde la IX Asamblea Federal celebrada en Rivas (Madrid) el pasado mes de noviembre, en la que contó con el respaldado de la mayor parte del partido.
Desde entonces su voz ha comenzado a sonar con más fuerza, de tal forma que ya nos podemos hacer una idea de cómo será la actitud del nuevo líder de IU. Para empezar, Lara está en el bando de los partidarios de hacer una oposición mucho más fuerte al PSOE —una de las grandes críticas a Llamazares fue que la crítica al Gobierno brilló por su ausencia durante su gestión— y una línea programática radicalmente anticapitalista, resumida en el 'Documento de los 100'.
La elección de Lara ha sido ajustada —ha obtenido el 55,08% de los votos—, aunque sin sorpresas. Después de la retirada de la candidatura de Eberhard Groske, del sector 'llamazarista', los militantes del partido han tenido que elegir entre el manchego y el representante de la llamada 'tercera vía, Joan Josep Nuet, quien obtuvo 29 votos tras prometer "movilizaciones" y garantizar "unidad" y "lealtad" al margen de cual fuera el resultado final.
La elección debería poner fin a las tensiones que han dividido a un maltrecho partido, que cada vez cuenta con menos representación parlamentaria, en los últimos meses, en las que el blanco de acusaciones ha sido muchas veces el sector comunista. Desde esta facción del partido, niegan la acusación de que el PCE haya tenido la culpa de lo que ha pasado con IU en estos últimos meses y ha resaltado que "lo que ha fracasado es el autoritarismo jerárquico de la organización".
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