Secciones bajar

Los intelectuales colombianos retoman el diálogo con las FARC

  • Los 'Colombianos por la paz' están liderados por la senadora Piedad Córdoba
  • Se espera que su intervención permita la liberación de seis rehenes
  • Más de 25.000 colombianos se han adherido a este movimiento
Por EUGENIA REDONDO (SOITU.ES)
Actualizado 16-01-2009 12:12 CET

Probablemente no te suenen los nombres de Alan Jara y Sigfredo López. Son dos congresistas que permanecen en manos de las FARC desde hace ocho y siete años respectivamente. Sus rostros no aparecen en pancartas colgadas en las fachadas de ningún edificio oficial europeo, ni ningún mandatario occidental está removiendo cielo y tierra por poner fin a su cautiverio. Desde que Ingrid Betancourt está en libertad, el interés suscitado por el conflicto colombiano y las presiones internacionales a las autoridades del país suramericano, se ha desinflado. Además, sin pretenderlo, la liberación de la francocolombiana trajo consigo varias consecuencias. Una de ellas fue la ratificación a ojos de la opinión pública del éxito de las operaciones militares y policiales —turbiedades aparte— en detrimento de las voces que clamaban por un intercambio humanitario. Así, una hipotética salida negociada al conflicto quedó sepultada... hasta ahora

La iniciativa ha vuelto a salir del cajón, pero esta vez es diferente. Para empezar, no ha habido ningún Ejecutivo detrás de su puesta en marcha. Ni Francia, ni Venezuela o España han tenido nada que ver. Se podría decir que se trata de un movimiento no gubernamental, que ha recuperado lo que la diplomacia internacional dejó apartado hace unos meses. Desde su creación, se ha ganado tantos adeptos que el gobierno colombiano se ha visto obligado a actuar, aunque sus condiciones están dilatando el proceso.

Los artífices del movimiento son intelectuales de todas las ideologías, como les gusta decir a ellos, liderados por la senadora del Partido Liberal Piedad Córdoba, que ha levantado pasiones desde que se implicó en cuerpo y alma en la liberación de los secuestrados, y que, a pesar de ser apartada varias veces por Uribe en estos asuntos, ha vuelto a entrar en escena. Todos tienen algo en común: están a favor del diálogo y del intercambio humanitario. Precisamente por eso, cree Iván Cepeda, presidente del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado Colombia (MOVICE) y uno de los promotores de la iniciativa, el movimiento no fue muy bien acogido en las altas esferas del país.

Poco se sabía hasta hace pocos días de este grupo que se hace llamar 'Colombianos por la paz', y que comenzó a intercambiar misivas con las FARC en septiembre del año pasado. "La primera carta proponía un diálogo", explica Cepeda en conversación telefónica. La guerrilla se mostró receptiva, de ahí que se enviase una segunda carta, esta vez pidiendo la renuncia de la violencia. Su respuesta fue el ofrecimiento de liberar a seis rehenes de manera unilateral. Para el director del MOVICE, lo mejor es que "en ese lapso de tiempo se fueron adhiriendo a la causa más de 25.000 personas que se muestran a favor de una intervención humanitaria.

La respuesta fue tan buena que se esperaba que la guerrilla liberara a los dos congresistas, junto con otras cuatro personas sin identificar, el pasado mes de diciembre. Sin embargo, algunos desacuerdos han retrasado esta acción. "En un primer momento el Gobierno despreció la causa; Trató de deslegitimarla calificándola de "celada" contra el Gobierno Nacional. Según Cepeda, los ataques continuaron incluso después de que la iniciativa comenzara a dar resultados. "Se comenzó a insinuar que el Ejecutivo prohibiría en el futuro los diálogos clandestinos que no contaran con su respaldo expreso", señala más tranquilo después de unas semanas en las que todo ha cambiado. "Al ver los resultados, el presidente Uribe se ha mostrado más flexible y ha ofrecido su colaboración", continúa. De hecho, el mandatario ha lanzado varias propuestas que han ido tomando forma en los últimos días, algunas de las cuales ha generado controversia.

Así, del mes de diciembre se barajó el 15 de enero como fecha de liberación de los seis rehenes. Pues bien, el 15 de enero ya ha pasado, y no hay noticias de los secuestrados. Piedad Córdoba será la encargada de recibir las coordenadas, pero esto aún no ha ocurrido. Tampoco tiene noticias, del presidente de la república, que tras su ofrecimiento a colaborar, se ha limitado a informar al resto de actores que intercederán para la liberación de rehenes, a través de comunicados y de los medios de comunicación.

Una de las iniciativas gubernamentales que han dejado las conversaciones en el atolladero, es la proposición de un embajador del Vaticano, un prelado. Este será, en palabras de Uribe "la persona o institución que designe su Santidad (el papa Benedicto XVI)". Según Cepeda, "esto dificulta la acción y, probablemente la retrase, ya que las FARC se han negado varias veces a que la Iglesia sea mediadora en el conflicto". La propia Piedad Córdoba ha reaccionado con sorpresa a esta propuesta. "Las FARC están totalmente en contra de esa idea, pues no confían en la Iglesia Católica. En este momento, eso es un obstáculo que obviamente va a dilatar un poco el proceso", asegura la legisladora que, sin embargo, cree que se podría convencer a la guerrilla para que acepte algunas de las condiciones más peliagudas.

La segunda propuesta del Gobierno también se refiere a la conformación de la misión humanitaria, en concreto, a la participación de la Cruz Roja Internacional. Ellos serían los encargados de buscar un transporte adecuado para la ocasión ya que, tal y como explica Cepeda, "no existe en Colombia un transporte capaz de recoger a seis secuestrados en la selva y transportarlos hasta un lugar seguro". La intervención de la Cruz Roja es otro tema complicado después de los sucesos acaecidos durante la operación jaque —la liberación de Betancourt—, en la que las fuerzas de seguridad colombianas utilizaron los símbolos de la Cruz Roja sin su permiso, violando la legislación internacional. "Al principio la guerrilla se mostró reticente y ahora lo acepta como garante internacional", observa Cepeda, para quien lo más difícil será encontrar un lugar en el que no haya combates para facilitar el canje.

Una buena noticia, pero...

Con esta liberación quedarían 22 secuestrados de los que las FARC denominan 'canjeables'. Algunos ven en esto un síntoma de la debilidad de la guerrilla, que hace tan sólo un año tenía en su poder a 45 rehenes. Precisamente por esto Alfonso Cano, nuevo número uno de las FARC, concedió una entrevista a la revista Cambio 16 este mismo fin de semana. En ella, Cano aseguraba que la guerrilla no ha perdido su capacidad de negociar.

Pero que la guerrilla no pasa por su mejor momento, no es un secreto. Esta debilidad se produce precisamente en plena legislatura de Álvaro Uribe Vélez y su política de 'mano de hierro'. Para muchos, el claro síntoma de que sus métodos, cuestionados por atentar en ocasiones contra los derechos humanos, han surtido efecto. Entre los convencidos de estos, el presidente saliente de Estados Unidos, George Bush, que días antes de pasar el testigo a Barack Obama, ha entregado un premio a Uribe por su "firme adhesión a los principios de libertad y los valores democráticos".

En cualquier caso, la salida negociada al conflicto y la idea de conseguir la paz en Colombia es una idea acogida con esperanza en todos los ámbitos, se lleve quien se lleve los méritos. Los propios opositores al Gobierno colombiano lo reconocen. "Ha llegado el momento de que la guerrilla deje las armas y entre en el juego democrático", asegura un joven opositor que vive en España.

Para Cepeda, la máxima preocupación es que, más que llegar a un acuerdo, las pretensiones de la guerrilla sean las de volver a recuperar el espacio internacional que alcanzó el año pasado y que ha perdido en los últimos meses con Betancourt fuera de escena. "Eso sería una decepción", explica el defensor de derechos humanos. Sin embargo, se muestra convencido de que lo que ocurrirá en los próximos meses, no tendrá nada que ver con la búsqueda de protagonismo de la guerrilla o con la legitimación de la guerra sucia en el conflicto.

Por un lado, "la guerrilla, en sus últimos pronunciamientos ha asumido un discurso más político", asegura Cepeda, lo que representa, según él, "un avance" respecto a lo que se ha vivido durante muchos años en el país. Por otra parte, reconoce que "es cierto que el Ejército ha propiciado unos golpes muy importantes a la guerrilla. Sin embargo, se ha creado un clima muy interesante de diálogo, que es lo que hay que tener verdaderamente en cuenta".

Di lo que quieras

Aceptar

Si quieres firmar tus comentarios puedes iniciar sesión »

En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.

Di lo que quieras

Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si ya lo estás registrado puedes iniciar sesión ahora.

Volver a actualidad Volver a portada
subir Subir al principio de la página