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Birmania trata de dar credibilidad a su "democratización" con una amnistía

EFE
Actualizado 13-07-2009 22:07 CET

Naciones Unidas.-  Birmania aseguró hoy que decretará una amnistía a presos políticos para darle mayor credibilidad al "proceso de democratización", que la Junta militar del país lleva a cabo ante la mirada escéptica de la oposición y la comunidad internacional.

El embajador birmano ante la ONU, U Than Swe, realizó el inesperado anuncio en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU convocada para analizar la última visita al país del secretario general del organismo, Ban Ki-moon.

Ban viajó a Birmania los pasados 3 y 4 de julio para expresar a sus autoridades la decepción de la comunidad internacional por la represión que el régimen militar mantiene sobre la oposición, que se manifiesta en el juicio que afronta la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

Than Swe aseguró en su intervención ante el máximo órgano de Naciones Unidas que los líderes de la Junta militar habían tomado buena nota del mensaje del secretario general del organismo, y tienen intención de aplicar las recomendaciones "apropiadas" que les trasladó.

En muestra de ello, aseguró que las autoridades prepararan una amnistía de presos por razones humanitarias y para que puedan participar en las elecciones generales del 2010.

Birmania, agregó el diplomático, sigue "inquebrantable" su propio camino hacia la democracia, y advirtió que las presiones externas desconocedoras del complejo trasfondo multiétnico del país no ayudarán a su reforma política.

En ese sentido, reiteró la disposición de la Junta militar que gobierna Birmania desde 1962 a entregar el poder a una autoridad civil después de las elecciones, que adelantó serán "libres, justas y creíbles, y se organizarán para que participen todos los ciudadanos".

Than Swe pidió la "comprensión y cooperación" de Naciones Unidas y de la comunidad internacional en su "intento de crear una nación democrática".

Al mismo tiempo, el embajador birmano aconsejó no juzgar la reciente visita de Ban por la negativa de las autoridades a permitirle reunirse con Aung San Suu Kyi.

La líder opositora afronta desde el pasado 18 de mayo un juicio por presuntamente haber violado las condiciones del arresto domiciliario al que lleva años condenada.

De ser declarada culpable, la líder de Liga Nacional por la Democracia, única formación política que resiste a la intensa presión del régimen, puede ser condenada a una pena de hasta cinco años de cárcel, lo cual impediría su participación en las elecciones del año que viene.

La oposición considera que estos comicios carecen de las mínimas garantías democráticas y son un mecanismo del régimen militar para prolongar su control del poder.

El que Ban no pudiera verla durante su estancia de dos días fue visto por los críticos del régimen como una prueba de que no desea una verdadera apertura democrática.

La intervención del representante birmano ante el Consejo de Seguridad fue recibida con escepticismo por el secretario general y buena parte de sus 15 miembros.

Ban consideró "alentador" el anuncio de amnistía, pero advirtió que primero se debe ver a quién beneficiará y reiteró que Aung San Suu Kyi debe estar en éste grupo.

"Insistí en que estas elecciones deben ser libres y justas, pero también legítimas, creíbles y con un participación abierta, por lo que se debe liberar a Aung San Suu Kyi y a todos los presos políticos", apuntó Ban sobre sus conversaciones con el jefe de la Junta Militar, el general Than Shwe.

Ban señaló que para que las elecciones del año que viene cuenten con la aprobación del sello internacional, también tiene que producirse una reanudación del diálogo con la oposición y la creación de las condiciones necesarias para que los comicios sean auténticamente democráticos.

"Les subrayé que sin la participación de Aung San Suu Kyi, sin que ella pueda hacer campaña con libertad, y sin que su partido pueda abrir oficinas en todas las provincias, estas elecciones no se podrán considerar creíbles y legítimas", dijo en un encuentro con la prensa.

Por su parte, la embajadora adjunta de EE.UU., Rosemary DiCarlo, aseguró que Washington no está interesado en "dictar" el futuro de los birmanos, pero sí insiste en que se dé voz a todos los ciudadanos.

"El camino que siguen las autoridades no lleva ni a la democracia, ni a la estabilidad, y será el pueblo birmano el que sufra si de nuevo se pierde la oportunidad de alterar el rumbo", agregó.

Otros miembros del Consejo más próximos a la Junta militar birmana, como China y Vietnam, pidieron comprensión hacia las dificultades que afronta un país empobrecido y cargado de tensiones étnicas.

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